PARÍS.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció ayer que el lunes se reunirá con la canciller alemana Angela Merkel en París para discutir "propuestas comunes" para poner fin a la crisis de deuda de la eurozona y "garantizar el futuro de Europa". Sarkozy anunció el encuentro en un discurso en la ciudad de Toulon en el que habló sobre las consecuencias de la crisis. Francia y Alemania están impulsando un "nuevo tratado europeo, refundar y repensar la organización de Europa", como una forma de superar la crisis de deuda de la eurozona, dijo Sarkozy.

"Más disciplina, más solidaridad, una mayor asunción (de) las responsabilidades para con las personas, un gobierno económico real. Esa es nuestra visión para el futuro de la eurozona y la reforma futura de los tratados", indicó.

Alemania propicia cambios en los tratados de la Unión Europea (UE) que le otorgarían a Bruselas mayores poderes para hacer respetar la disciplina presupuestaria entre los miembros de la eurozona. "Si queremos más solidaridad, necesitamos más disciplina presupuestaria", coincidió Sarkozy. Eso significaría sanciones "más rápido, más automáticas, más severas" para aquellos países que no respetan sus compromisos de reducir el déficit presupuestario. También que "lo que fue hecho para Grecia en un contexto muy particular no ocurrirá otra vez", añadió, en referencia a un acuerdo por parte de los bancos europeos en octubre para una quita del 50% a la deuda pública griega para evitar la quiebra.

En el futuro, "ningún país en la eurozona entrará en default", prometió Sarkozy. Cada miembro de la eurozona deberá adoptar una "regla de oro", comprometiéndose a esforzarse por alcanzar un presupuesto equilibrado, agregó.

Sarkozy dijo estar de acuerdo con las críticas europeas de que la respuesta a la crisis, que amenaza la existencia del euro, ha sido inadecuada. "Europa ha desilusionado: no fue suficientemente rápido, ni lejos, ni fuerte", dijo.

Sarkozy también mencionó el papel del Banco Central Europeo (BCE). Muchos países europeos, incluyendo Francia, creen que el único camino para poner fin a la crisis de deuda es permitir que el BCE asista a las economías en problemas, tanto interviniendo en los mercados de bonos para reducir sus costos u otorgándoles créditos.

Merkel dijo repetidamente que se opone con vehemencia a cualquier cambio del actual mandato del banco, que es el de controlar la inflación. El presidente francés sostuvo que está convencido de que el BCE actuará para contener los riesgos deflacionarios que pesan sobre Europa.(DPA)